Aunque la presencialidad se permitió a nivel nacional, la provincia está dentro del indicador de riesgo. Descartan la vuelta en el corto plazo.

El Consejo Federal de Educación, que integran los 24 ministros de todo el país, decidió ayer que cada gobernador podrá decidir si vuelven las clases a las escuelas, de acuerdo a indicadores epidemiológicos que habilitan o no el regreso a las instituciones.

Este indicador señala que Mendoza ocupa un lugar de “alto riesgo” – porque se mantiene la transmisión comunitaria y la ocupación de camas UTI es alta- y es por eso que el titular de la DGE, José Thomas, reiteró que la vuelta a clases presenciales no ocurrirá en Mendoza, al menos en el corto plazo.

La presencialidad progresiva en las escuelas sólo será posible en los distritos que registren bajo riesgo y que puedan cumplir con nueve puntos enunciados por el Ministerio de Educación de la Nación junto a las condiciones institucionales y sanitarias previstas en el protocolo marco aprobado el 2 de julio. En relación a las actividades de revinculación, serán posibles en aquellas zonas que presenten un grado de riesgo medio.

“Hoy en Mendoza no se vuelve a la presencialidad. Pero si se mantiene el amesetamiento y empezamos a descender, en algún momento antes de fin de año esperamos tenerla”, dijo Thomas. Agregó que no será una vuelta masiva pero que será muy importante para el apoyo de las trayectorias educativas más débiles.

Al respecto deslizó: “Se intentará cerrar quinto año de las orientadas y sexto año de escuelas técnicas como las prácticas en los talleres. No hay fecha confirmada pero sí tenemos un panorama que nos permite una linealidad e ir viendo cómo funciona la curva epidemiológica en Mendoza”.

Como se dijo, en la asamblea del Consejo Federal se aprobó el protocolo específico para el regreso a clases. Según explicó Thomas, tiene nuevos criterios epidemiológicos para restablecer las actividades presenciales. “Lo que tiene de bueno es que le da autonomía a las jurisdicciones para tener su mapa de trabajo. Esto nos pone en una situación para ponernos a trabajar coordinadamente con el Ministerio de Salud para poder llevar adelante estos criterios y estar preparados para cuando podamos tener algún tipo de presencialidad”, advirtió.

Nueve puntos

La toma de decisiones para poder volver a la presencialidad está basada en nueve puntos elaborados por los especialistas de salud. El primero de ellos indica que se deberá contar con representantes de educación en el Comité Operativo de Emergencia (COE) para el reinicio.

En segundo lugar, se evaluará la forma de traslado que utilizarán los estudiantes, docentes y no docentes para asistir a los establecimientos. Tercero, se contemplará la situación habitacional o niveles de hacinamiento de los alumnos y la planificación de acciones preventivas.

El cuarto punto implica instruir adecuadamente al personal docente y no docente acerca de los protocolos que deben seguirse para minimizar los riesgos de transmisión durante el tiempo de permanencia en la institución.

El quinto, tener los procedimientos detallados sobre cómo actuar ante la aparición de un caso sospechoso o confirmado de Covid-19 en la escuela. En sexto lugar se estipula articular entre las carteras de Salud y Educación local para la detección de casos sospechosos, entre otros.

El séptimo punto establece que se debe tener un sistema integrado de trabajo intersectorial. El octavo llama a considerar estrategias para estudiantes con factores de riesgo que no puedan asistir de manera presencial. Por último, considera que se deben abordar estrategias para estudiantes que convivan con personas con factores de riesgo.

Indicadores epidemiológicos

Estos indicadores se articulan con los 9 puntos planteados, aunque por sí solos no determinan el estado de la situación.

Hay tres indicadores. Uno de bajo riesgo (con camas UTI ocupadas a 60% y sin casos de Covid-19), que es el que permite la reanudación escalonada y progresiva de las clases presenciales en todos los niveles educativos y modalidades.

El mediano riesgo (con casos esporádicos y ocupación de camas de 60 a 80%), que habilita actividades educativas no escolares (artísticas, deportivas, recreativas, de apoyo escolar) en grupos de no más de diez personas preferentemente al aire libre; actividades presenciales de cierre del año para estudiantes del último año de nivel primario y de nivel secundario.

Por último, cuando el indicador es de riesgo alto (zonas con transmisión comunitaria sostenida y ocupación de camas UTI a más de 80%) no habrá regreso a clases de ningún tipo.

Fuente: Los Andes

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