Se trataría del segundo incremento en un mismo mes. El precio de los combustibles se verá afectado por un incremento en el impuesto a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono.

A poco más de diez días desde el último incremento en las naftas (2,9%), una decisión del Gobierno nacional de elevar los impuestos, a partir de cambios en los combustibles líquidos (ICL), y el dióxido de carbono (IDC), se traduciría en un nuevo aumento.

En concreto, el pago del tributo sería del 7,6%, por el traslado de la inflación minorista que se registró en el tercer trimestre del año pasado. El aumento automático ha sido postergado en diversas ocasiones, pero el sector acusa atrasos estimados en un 11%, y en esta ocasión, la Secretaría de Energía permitiría los nuevos incrementos.

Así, estiman que el aumento rondaría el 1,5% para la nafta, y el 3% para el gasoil, dependiendo de las decisiones que tome YPF, que controla el 60% del mercado.

A la fecha, el último salto en los surtidores llevó el precio de la nafta más barata a $70 en Mendoza, y para la opción premium a $80,40. En tanto que el diesel pare desde $65,10, y 74,60 para la versión premium (Infinia). De aplicarse los porcentajes mencionados, el precio de la nafta súper partiría de $71 y el del gasoil de $67, en la provincia.

Carga impositiva

Desde la confederación que integra a los empresarios del expendio (CECHA), explicaron que hasta al 15 de enero el Gobierno debía hacer los ajustes en los impuestos. El incremento se promoverá mediante un decreto, y luego las empresas recibirán la comunicación por parte de la Secretaría de Energía.

De acuerdo con lo que explicó Guillermo Lego, gerente de Cecha, a medios nacionales, cada petrolera podrá ver cómo repercute este incremento en sus costos en el precio final, pero cabe esperar una nueva actualización en los precios. Para Lego, el impacto en los precios sería de entre $1 y $1,50, y podría resentir nuevamente la demanda de combustibles.

Situación complicada

El sector de los combustibles sigue atravesando una profunda crisis a causa de la pandemia del Covid-19. Según un informe elaborado por la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines de la República Argentina (CECHA), las ventas de combustibles líquidos durante el mes de noviembre estuvieron un 17% por debajo del mismo mes de 2019, previo a la pandemia.

Los números muestran una tendencia de baja de ventas que condice con los números del resto del año, donde el volumen de combustibles despachados se estancó debido a las restricciones de circulación y a los cambios en los hábitos de consumo producto de la pandemia. El trabajo remoto, la reducción del turismo o el cierre de los colegios derivaron en una caída de la circulación.

Según el informe, elaborado por la consultora Economic Trends con información de la Secretaría de Energía, las ventas de naftas en noviembre fueron un 22.2% menores en la comparación interanual con 2019. Desgranado por tipo de combustible, la caída fue de un 22.6% para el combustible Súper y 21,2% para el Premium.

Por su parte, en el gasoil la caída fue del 12,4% en el total. Un 10.6% para el Grado 2 y 16.9% Grado 3. Esta caída mucho menor estuvo relacionado con la actividad agropecuaria y el transporte, cuya actividad no cayó de manera tan abrupta a lo largo del año.

El informe además evaluó la evolución de los precios de los combustibles durante 2020, el cual estuvo marcado por un congelamiento que duró hasta agosto. En ese sentido, los aumentos de precios al público en las estaciones de servicio de todo el país a lo largo del año fueron apenas de un 18,50% de acuerdo a lo informado por YPF. Esto incluye el último, de un 4,5%, ocurrido en diciembre. Comparando con los datos del Indec, la inflación acumulada 2020 fue de 36,1%, unos 17,6 puntos más.

“Fue un año muy difícil para el sector, y los números siguen mostrando esto. Esperamos que con el aumento de circulación por las vacaciones puedan mejorar las ventas, pero lo cierto es que nos encontramos todavía en un escenario donde las ventas son hasta un 20% menores que el año pasado. Eso es crítico para nuestro negocio, ya que para más de la mitad de las estaciones significa estar trabajando a pérdida. Esperamos un 2021 mucho mejor, pero el escenario de una segunda ola de coronavirus nos tiene muy preocupados. No tenemos espalda para que siga cayendo la circulación”, expresó Gabriel Bornoroni, presidente de Cecha.

Fuente: Los Andes

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