En plena conmoción por la muerte del jugador de Godoy Cruz Santiago “Morro” García, otra tragedia golpea al mundo del deporte. Este domingo encontraron sin vida a un joven rugbier en su casa de Mataderos, en Capital Federal. Se trata de Alan Calabrese. Tenía 22 años y jugaba en Ciervos Pampas, un club precursor en promover la diversidad sexual en este deporte. Advirtió que sufría una “depresión tremenda” y que necesitaba “apagarse.

Antes de morir escribió una carta en Instagram: “¡La sonrisa de la rica! Me encantaría que siempre me recuerden con esta sonrisa. Esa sonrisa que era la que tapaba todo el sufrimiento que venía sintiendo por dentro, yo siempre con la sonrisa encendida pero por dentro hace meses que venía sintiendo una depresión tremenda”.

En un mensaje en el que pareció anticipar el triste desenlace,escribió: “Le trataba de poner la mejor cara y la mejor onda a todo siempre, porque no quería que nada me apague pero lamentablemente hoy no aguanté más y decidí apagarme, cerrar los ojos y decir adiós”.

Le agradeció a todas las personas que dijo que siempre lo acompañaron “en las buenas y en las malas”. Se despidió y les pidió perdón “por hacerlo de esta forma”, pero sostuvo que su camino ya había terminado y que no podía seguir. “Los amo hasta siempre”, concluyó la carta del joven de 22 años.

La publicación rápidamente generó una gran cantidad de comentarios de sus amigos y allegados. “Ya te extraño, saber que no voy a escuchar tu voz, sentir tu risa, llegar a un entrenamiento y no tener esos abrazos, me llena de tanta angustia el corazón. Este dolor que lo voy a llevar por mucho tiempo, espero que estés donde estés hayas encontrado paz”, fue uno de los tantos mensajes.

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