Suárez y la brasileña Vale firmaron el traspaso a la Provincia de la mina y todo lo que había allí. El plan es abastecer el mercado nacional

Después de siete años de incertidumbre, ayer se oficializó el traspaso definitivo de la mina de Potasio Río Colorado a Mendoza. Así, el gobernador Rodolfo Suárez dio un primer paso clave para ponerle fin a la inactividad del proyecto en tierras malargüinas. La idea del Ejecutivo provincial es conseguir un socio en menos de un año.

El yacimiento puede generar 200.000 toneladas de potasio por año, aunque para ello primero se requiere una inversión de U$S 200 millones. Se estima que durante la etapa de construcción o readecuación de la mina, se generarán alrededor de 1.000 empleos. Una vez que esté en funcionamiento, serán entre 200 y 300 los trabajadores permanentes.

Cabe recordar que el acuerdo contempló la entrega a la Provincia de todos los activos y la transferencia de U$S 30 millones, que equivale al costo de mantenimiento de cinco años. Ahora, la firma deberá conseguir los avales para ser definitiva. La Fiscalía de Estado y la Asesoría de Gobierno emitirán sus dictámenes y, finalmente, las dos cámaras de la Legislatura provincial deberán aprobarla.

Además del dinero por el mantenimiento de la mina durante cinco años, Mendoza recibirá un predio de 80 mil hectáreas, que incluye pistas de aterrizaje y material férreo que había sido comprado por los brasileños, valuado en U$S 250 millones.

La reducción de la escala del proyecto de explotación hará que muchos de esos elementos queden en desuso, por lo que la Provincia podría ponerlos en venta y sacar algún rédito económico.

“Hoy un montón de activos que no sabemos si vamos a ponerlos a la venta. Va depender de si los vamos a utilizar o no. Y lo que hagamos dependerá del interés y del tamaño del inversor que venga”, declaró Enrique Vaquié, ministro de Economía.

Aunque las autoridades prefieren no hablar de una fecha en concreto, en los próximos días se espera que el proyecto ya ingrese a la Legislatura. “Ya tiene el dictamen del asesor de Gobierno, el expediente ya está en Fiscalía de Estado y cuando lo tengamos vamos a la Legislatura donde terminaría el proceso. Pero no tenemos fecha estimada”, sostuvo Vaquié.

Una vez que Mendoza tome posesión de los activos y hasta encontrar los inversores, en un período de transición, será alquilada para que las empresas de servicios petroleros tengan una base logística para instalarse en el Sur, recobrando competitividad ante sus pares neuquinos.

La ahora llamada Potasio Río Colorado Mendoza se ubica por encima de Cañadón Amarillo, la que hoy es considerada la mejor zona petrolera provincial y es “el corazón de la porción de Vaca Muerta mendocina”. Esta posición estratégica permitirá utilizarla como base de las empresas de servicios petroleros, por lo menos hasta que termine la construcción en Pata Mora, en el límite con Neuquén.

“Hoy están compitiendo en condiciones desiguales con Rincón de los Sauces, donde tienen sede las empresas neuquinas”, comentó Vaquié. Las instalaciones ya están disponibles para su utilización, con una capacidad superior a las 1.000 plazas. “Se va alquilar pero no como un negocio inmobiliario. La verdadera intención es encontrar un socio para explotar la mina”, aclaró el ministro.

Tal como lo había anticipado el propio Suárez, ya han recibido varias ofertas de empresas de China, Suecia y otros países para llevar adelante la explotación.

Si bien son públicas estas intenciones, aún no hay ningún acuerdo encaminado. “Una vez que tomemos posesión vamos a armar la carpeta para salir a buscar socios. Queremos un mecanismo transparente, por licitación”, dijo el funcionario.

La idea del Gobierno es ir por un socio externo que financie todo. “Vamos a empezar pidiendo un 100% de parte del inversor privado, pero va depender de las ofertas que tengamos”, es timó Vaquié. Para complacer el pedido del Gobernador, el plazo ideal que tiene Economía para encontrar a un inversor es fines de 2021 y están trabajando para cumplir.

¿Un negocio rentable?

Si bien el traspaso es muy celebrado por las autoridades provinciales, por sus potenciales beneficios para Mendoza y especialmente Malargüe, las preguntas sobre la rentabilidad del negocio del potasio son inevitables.

Con el precio de este mineral en baja en el contexto global, surgen dudas sobre el mercado que puede llegar a tener la futura explotación mendocina. Y por otro lado, si esto aún dejaba alguna ganancia.

Vaquié explicó que “el acuerdo se dio porque estábamos en el momento en el que ambos ganábamos. En Vale estaban cerca de perder el derecho minero y si eso sucedía lo podía agarrar cualquiera, según el Código de Minería de nuestro país: el primero que se inscribía se lo quedaba. Si lo perdían tenían que hacer una serie de gastos para poder irse y nosotros nos quedábamos sin nada”.

Asimismo, como ya se sabe, el proyecto mendocino está bien lejos de las 4 millones de toneladas al año de potasio destinadas al mercado brasileño. El número de 200.000 toneladas no es azaroso y es el resultado del análisis de mercado. Con esa producción podrían abastecer las 90 o 100 mil toneladas que el país importa y con el resto se buscaría saciar la demanda de los limítrofes Paraguay y Uruguay.

“El negocio que vimos es que en el mercado local está a 400 dólares la tonelada y todo eso lo importamos actualmente. Nosotros vamos a salir a intentar sustituir esas importaciones de Argentina y del mercado regional”, estimó Vaquié.

Fuente: Los Andes

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