En las personas que padecen ansiedad generalizada, temor a los espacios abiertos o miedo a las enfermedades el COVID-19 los empuja a autoaislarse y exacerba su temor a la muerte. En el resto de la población, puede disparar nuevas patologías.

 

Es una situación extrema, una crisis sanitaria, social y económica de la que nadie está exento y que en todos dejará su huella. Es una emergencia global que hasta en los temples más aguerridos ya empezó a talar orificios de entrada para escurrir la angustia, el desaliento de avanzar en ciego y la incertidumbre por lo que viene. Hasta aquí, quienes cuentan con las herramientas emocionales para manejar tales sentimientos van capeando la marea de acontecimientos sin caer en el temor y la preocupación desmedidas. Pero para las personas que salir de sus casas, no vivir obsesionados con las enfermedades, o no sentir ansiedad hasta por el más mínimo incidente representa un trabajo diario, el coronavirusse convirtió en una doble amenaza: una que puede atentar o no contra su salud física, pero que definitivamente deterioró su salud emocional.

De ello dan cuenta el número de consultas que reciben distintos centros dedicados a la atención de fobias y trastornos de ansiedad, donde la atención y la contención a sus pacientes creció considerablemente en las últimas semanas. “Por el estrés generalizado que provocó esta pandemia tuvimos un 20% de recaídas de los que están en tratamiento”, resume la licenciada Gabriela Martínez Castro, directora del Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad (CEETA).

En detalle: “Los pacientes en tratamiento por fobias y trastornos de ansiedad que venían en situación de cura, en esta última semana están recayendo justamente por las restricciones que hay. Algunos porque precisamente el problema es el encierro, la agorafobia, y necesitan salir, y están los que sufren temor al contacto con otras personas por ansiedad social. Las preocupaciones excesivas que suelen tener la mayoría de nuestros pacientes se exacerbaron muchísimo, a tal punto que brotó nuevamente sintomatología a pesar de que estábamos yendo hacia el alta”.

La agorafobia, el temor a salir de casa, se incrementa con las recomendaciones de aislamiento

La agorafobia, el temor a salir de casa, se incrementa con las recomendaciones de aislamiento

“En relación a los pacientes que ya tenían un cuadro fóbico o un trastorno de ansiedad específico, como el trastorno de ansiedad generalizada (TAG), el trastorno obsesivo compulsivo (TOC), ataques de pánico o agorafobia, aumentaron considerablemente su nivel de preocupación. Son personas que empezaron con estrés en relación a lo económico, a las consecuencias de la pandemia. Antes de la propuesta del Gobierno, la mayoría de los pacientes que tengo ya habían dejado sus rutinas habituales y habían aplicado el autoaislamiento. Algunos tuvieron que adelantar sesiones, o pedir refuerzo de atención porque el nivel de ansiedad y preocupación que les genera esta enfermedad, les provoca una sensación de vulnerabilidad“, suma Gustavo Bustamante, presidente de Fundación Fobia Club.

En este soporte emocional, las plataformas virtuales también se volvieron imprescindibles. “Implementamos una estrategia de poder darles contención a través de los servicios online”, menciona Bustamante, y cuenta que se han sumado algunas consultas nocturnas o fuera del horario habitual de consultorio. En el CEETA, la modalidad remota también se adoptó para estrechar el contacto con quienes más lo requieren. “Hay que impulsarlos a continuar con la terapia, nosotros desde este lunes estamos siguiendo ciento por ciento el tratamiento vía online con todos nuestro pacientes. No solamente no lo dejan, sino que tenemos los que están consultando más de una vez por semana“, coincide Martínez Castro.

¿A qué le temen los fóbicos y los ansiosos? “En aquellos pacientes con TAG , TOC y ansiedad por la salud se observa una exacerbación de sus trastornos de base. En el TAG aumenta la sobreestimación del grado de peligro y se agudizan los pensamientos catastróficos. En la ansiedad por la salud, se recrudece la vigilancia del estado general del cuerpo y hay que trabajar para que no acudan a las guardias como harían normalmente. En el TOC, los pacientes cuyos rituales estaban ligados a la limpieza​ fortalecieron estas conductas, y la idea de que no estaban tan errados con sus temores”, enumera la licenciada Rossana Speranza, miembro del comité de la Asociación Argentina de Trastornos por Ansiedad (AATA).

Ansiedad social, otro trastorno que se refuerza con la pandemia.

Ansiedad social, otro trastorno que se refuerza con la pandemia.

Para Susana Dagos, 63 años, podóloga y paciente con agorafobia muchas de esas conductas no son ajenas. Desde 2012, a base de tratamiento, logró dominar su temor al afuera y a todo lo que la obligara a cruzar la puerta de entrada de su casa en zona sur. Tomó como rutina transportarse hacia la Ciudad dos veces por semana para participar de talleres y encarar trámites, e incluso logró viajar al exterior. Pero la pandemia y sus efectos no le fueron indiferentes. “Antes del coronavirus estaba bastante bien, y esto provocó un estado de ansiedad un poquito mayor, está el miedo que es los que hace que la fobia reaparezca. Decidí no viajar en medios de transporte públicos, tomé la precaución hace dos semanas. No quiero estar con la gente amontonada, lo evité por todos los medios y cancelé cosas que tendría que haber hecho. Con mi condición extremo los cuidados, todo me da mucho más miedo”, reconoce.

“Puede haber temores muy diversos y es importante desde la psicoterapia explorarlo para ver de qué manera actuar. No es lo mismo pensar en un miedo acerca de la propia enfermedad o en contagiarse la enfermedad, que estar muy preocupado sobre el futuro, y por ejemplo sobre la economía o la familia y qué es lo que va a ocurrir en relación a eso. Este contexto conlleva un margen de incertidumbre y las personas no pueden tener bajo control muchos aspectos de lo que está pasando, y esa es la parte que hay que tolerar”, expresa la licenciada Liliana Traiber, coordinadora de la clínica de Ansiedad y Trauma de INECO.

El miedo a la muerte, propia o cercana, es una idea recurrente en estos perfiles psicológicos. Hacerlos pensar en forma realista, refocalizarles la atención en el aquí y ahora, en el momento presente y en el hecho de que no están infectados es el trabajo continuo de los especialistas para con estos pacientes. En tanto, y como un daño colateral del COVID-19, es muy posible que la labor se extienda hacia individuos que hasta aquí no habían manifestado fobia o trastorno de ansiedad alguno. “El pánico que está generando el coronavirus y todas sus consecuencias puede despertar y gatillar trastornos que estaban latentes, porque funciona como un estresor desencadenante”, advierte Martínez Castro.

“Esto va a dejar secuelas en personas que hasta ahora no habían consultado. Tenemos la experiencia del consultorio, donde tras la crisis del 2001, en 2002 la consulta se incrementó casi un 300%. Esto tiene una lógica, quiere decir que muchas personas se ‘despertaron’ de determinadas situaciones de las cuales lamentablemente no pudieron salir. Empezaron a tener una preocupación constante, que se fue cronificando, y que les fue alterando el desarrollo de la vida cotidiana.​ Miedo a la pobreza, a la situación económica y a la sensación de vulnerabilidad. Creo que esta crisis va a tener el mismo efecto, va a modificar muchísimos hábitos de la sociedad en general. Pero aquellas personas que tenían poca relación con las enfermedades, o que se creían de menor riesgo a partir de ahora van a vivir con un alerta un poco más avanzado”, cierra Bustamante.

Sistema Integral de Atención PROVINCIA DE MENDOZA

Médicos estudiantes del último año de la carrera de medicina de la Universidad Nacional de Cuyo (aproximadamente 50 personas) y psicólogos (20 personas) a la atención del 0800 800 26843 COVID. La estrategia telefónica está destinada a brindar distintas respuestas y cumple un protocolo de atención, que va guiando la adecuada vía de asistencia según las situaciones que se van presentando.

Llama, no te dejes estar, llama: 0800 800 26843

 

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